El ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben Gvir, exigió realizar asesinatos selectivos de entre 30 y 40 personas cada noche en Gaza y promover la salida masiva de palestinos. Las declaraciones emitidas el 16 de agosto evidencian su rechazo al plan de paz de Estados Unidos.
Tensión política y planes de asentamiento
Durante un pódcast, Itamar Ben Gvir cuestionó la decisión del primer ministro Benjamin Netanyahu de reducir los ataques militares. El funcionario expresó su desacuerdo con las directrices enmarcadas en el plan de paz impulsado por Donald Trump, exigiendo que las ofensivas no se limiten a amenazas inmediatas.
El ministro propuso la expulsión de la población palestina hacia sus países de origen y la apropiación total del territorio. El objetivo de su plan busca reinstaurar y expandir los asentamientos judíos en toda Gaza, recuperando colonias como Gush Katif, desmantelada en 2005. Según su directriz, los individuos catalogados como terroristas deben ser asesinados sistemáticamente, sin opción de emigración.
Control estatal e impacto en la población
Itamar Ben Gvir supervisa la Policía y el sistema penitenciario israelí, operando como figura principal de la ultraderecha. Sus políticas enfrentan sentencias adversas; en 2025, el Tribunal Supremo de Israel determinó que el servicio penitenciario bajo su mando privó a prisioneros palestinos de alimentación mínima adecuada.
Las operaciones militares israelíes acumulan más de 1.250 muertes desde la tregua de octubre, según el Ministerio de Sanidad de Gaza citado por DW. Las autoridades de Israel justifican la ofensiva afirmando que los ataques apuntan contra integrantes de Hamás, mientras rechazan las acusaciones internacionales sobre intenciones de expulsión o genocidio.
Centralización del mando militar
Las decisiones operativas sobre el terreno enfrentan modificaciones de control interno. La autoridad para ordenar ataques en territorio palestino quedó limitada de manera exclusiva al jefe del Estado Mayor del Ejército. La restricción estratégica desató el rechazo inmediato de los sectores de derecha liderados por Itamar Ben Gvir.












